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Cafeticultura, desmantelada

Oaxaca, Oax.- Don Fidel Morales Meza acomoda sobre su cabello cano su sombrero, se frota con sus callosas manos su rostro que no esconde las huellas naturales de sus 75 años de edad, acomoda sus ideas y pone al descubierto lo que existe detrás de una tasa con café orgánico.

Suelta: Desde la desaparición del Instituto Mexicano del Café (Inmecafe) en 1992, los gobiernos federal y estatal le han apostado al desmantelamiento del sector cafetalero y entregar al sector a transnacionales como Nestlé, que está devorando al sector cafeticultor.

El presidente de la Red de Cafeticultores “Cinco de Diciembre” que aglutina a mil 457 productores de las regiones Mixe, Mixteca y Sierras Sur y Norte, añade que ese es el precio del nefasto neoliberalismo.

Nestlé es una especie de aplanadora. En Chiapas aprovechó la crisis de miles de cafeticultores y compró fincas de café abandonadas. Concretamente en Soconusco, región costera comprendida en la zona limítrofe entre México y Guatemala, la empresa Nestlé está haciendo clones de café “robusta” en grandes viveros.

Este café es barato, se produce sin problemas en zonas medias y bajas y es usado principalmente para mezclas y para cafés solubles. Las empresas Coca Cola y Pepsi Cola lo utilizan como un componente de sus bebidas.

Lo más desagradable del caso, es que Nestlé emplea financiamiento del gobierno federal para el impulso de sus viveros y luego vende la producción a los cafeticultores, convirtiéndolos en una especie de “esclavos” porque no tendrían la libertad de vender su café a otra empresa que no sea la monstruosa Nestlé.

Ello afecta severamente la producción de café arábica, aromático suave y criollo que se cultiva entre los 1000 y 2000 metros de altura y necesita un clima un poco más fresco y seco y de cuidados muy especiales. El productor tarda al menos un año para poder cosechar este tipo de café.

Participante en el encuentro denominado “Laboratorio del sabor del café orgánico”, organizado por Celia Florián, presidenta de Slow Food Oaxaca, don Fidel Morales Meza, originario de Paso Canoa, Tuxtepec, expone que está tan mal el sector de la cafeticultura, que ni el gobierno, ni nadie tiene un censo real de productores.

Por la información de los propios productores, hay en Oaxaca 106 mil cefeticultores en producción de pequeña escala sobre superficies de una a tres hectáreas. Esto es, un promedio de 212 mil hectáreas destinadas al cultivo de café.

Se pregunta: De qué sirve que el dos años subió el precio del café a razón de 300 dólares por cada cien libras, si no hay superficies disponibles para trabajar.

Estamos viviendo una tragedia porque al menos quinientas mil hectáreas quedaron abandonadas porque los productores oaxaqueños se fueron a trabajar a la Unión Americana.

Para dar una idea más clara de la difícil situación económica de los cafeticultores, don Fidel Morales, ilustra: Un kilo de café soluble rinde al dueño de una cafetería o restaurante, un promedio de cien porciones (tasas) que le representa un ingreso en bruto de dos mil pesos. En cambio al productor le paga sesenta pesos por kilo de café.

Tuve la oportunidad un día de platicar a Gabino Cué Monteagudo, la compleja realidad de los cafeticultores oaxaqueños y ya pasaron casi dos años y como si nada pasara en Oaxaca.

Gabino está actuando con demasiada lentitud y no sabe qué chingaos está pensando.

Los políticos siguen usando al indígena como estandarte y como parte central de sus discursos y cuando logran sus objetivos, se olvidan del pata rajada, maloliente, mal vestido y hambriento campesino, sintetiza el dirigente apenas con escolaridad de Primaria.

Café oaxaqueño, en peligro de extinción

Herederos de la sabiduría de los hijos de las nubes, no esperaron más y desde lejanas y altas montañas descendieron lentamente para compartir con los capitalinos un selecto regalo de la naturaleza: Su delicioso café criollo, cien por ciento orgánico, aromático prácticamente en peligro de desaparición.

Son indígenas invitados especiales al encuentro denominado “Laboratorio del gusto del café orgánico”, organizado por Celia Florián, en su calidad de presidenta de Slow Food Oaxaca.

El Slow food, traducido al español es comida lenta, es el término opuesto al Fast food o comida rápida.

Slow Food Oaxaca, es asociación gastronómica sin fines de lucro, que promueve la difusión de una nueva filosofía del gusto que combina placer y conocimiento. Show Food es un movimiento internacional nacido en Italia que se contrapone a la estandarización del gusto.

Opera en todos los continentes por la salvaguardia de las tradiciones gastronómicas regionales, con sus productos y métodos de cultivo originales.

Forma parte de tan selectos productores del aromático, don Fidel Morales Meza, presidente de la Red de Cafeticultores “Cinco de Diciembre”, experimentado cafeticultor y guía de productores de café en las escabrosas montañas de la zona Mixe, Mixteca y Sierras Norte y Sur, regiones de milenarias tradiciones que han trascendido las fronteras.

En ocasión del “Laboratorio del gusto del café orgánico” productores e invitados degustaron aromático de Pluma Hidalgo, fruto de procesos de cultivo orgánico bajo la sombra natural, con un profundo respeto al entorno y baja densidad de plantas por hectáreas.

CAFÉ AMARGO

  • *Nestlé trabaja clones de café “robusta”
  • *Desaparecen 500 hectáreas de cafetales
  • *Precio por kilo al productor: $50.00
  • *Ganancia por kilo en cadenas restauranteras: $2.000.00

Fuente: Noticias, reportaje de Reynaldo Bracamontes.

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